Compensación y mercado de carbono
El modelo económico y político vigente en nuestra sociedad se enfoca principalmente en el crecimiento económico constante y el lucro financiero, buscando una expansión ilimitada. Sin embargo, este afán de crecimiento ha tenido un alto costo para los ecosistemas y las dinámicas sociales de los territorios, sin considerar los límites planetarios. Esta forma de desarrollo ha intensificado las crisis sociales y ambientales a nivel global, resultando en la degradación de la naturaleza y alteraciones profundas en las comunidades locales.
En un intento de mitigar estos efectos, ha surgido lo que se conoce como "economía verde", un modelo que promete un equilibrio entre el crecimiento económico y la protección del medio ambiente. Sin embargo, bajo esta fachada de preocupación ambiental, la economía verde continúa promoviendo el crecimiento ilimitado, lo que pone en evidencia su falta de compromiso real con la naturaleza. Un claro ejemplo de esta contradicción es el mecanismo de compensación ambiental, que permite a las empresas continuar con sus actividades destructivas a cambio de "compensar" los daños en un lugar diferente. Este sistema, que se presenta como una solución, no hace más que perpetuar la idea de que los daños ecológicos pueden ser reparados de manera simplista, sin tener en cuenta los complejos equilibrios que existen en los ecosistemas.
La compensación ambiental, junto con la mercantilización de la naturaleza, reduce a los ecosistemas a simples recursos intercambiables, sin considerar las interrelaciones y singularidades que los hacen únicos. En lugar de abordar las verdaderas causas de la crisis ambiental, se nos ofrece una falsa solución que permite la destrucción de la naturaleza bajo la promesa de que todo puede ser reemplazado. Esta visión ignorante no solo afecta a la biodiversidad, sino que también desconoce las realidades sociales y culturales de las comunidades locales, cuyas tierras no pueden ser reemplazadas por simples transacciones monetarias.
Los datos reflejan la gravedad de la situación: entre 2013 y 2022, en Colombia se han deforestado casi 1.6 millones de hectáreas, y las proyecciones del cambio climático continúan siendo alarmantes. A pesar de las promesas de la economía verde, la crisis social y ambiental sigue empeorando, con impactos que afectan tanto al clima como a las comunidades más vulnerables. La visión reduccionista de la compensación ambiental no solo es ineficaz, sino que agrava la crisis, al tratar la naturaleza como una mercancía y no como un conjunto de sistemas interdependientes que deben ser protegidos integralmente.