Feminismos en Colombia

En estos tiempos donde pensar y actuar distinto son considerados un riesgo de seguridad, incluso, causal para ser criminalizado, desaparecer o ser asesinado, las apuestas artísticas, las posturas políticas y sociales de muchas mujeres, resultan audaces y propicias para contrarrestar ideas de homogenización de la sociedad. Colombia es un país diverso en todas sus connotaciones posibles. Una sociedad y territorio heterogéneo y con cosmovisiones que merecen ser reconocidas y apoyadas. Y, dentro de esa diversidad de visiones y construcción social nos encontramos también las mujeres, con una amplia, critica y múltiple mirada, y desde allí es que escribo. Soy feminista, y que felicidad me ha generado serlo. Es una sensación única y liberadora saber que todos los días trabajo por ser una mujer que actúa desde la sororidad con otras mujeres, que reconoce la interseccionalidad como base de estudio sobre las diferentes discriminaciones sociales que sufrimos las mujeres y otras comunidades maltratadas por ser parte de lo heterogéneo de la sociedad.
Esta publicación se enfoca en las problemáticas ambientales y tratará de aportar un análisis desde  el ecofeminismo, con su preocupación por combatir los efectos devastadores del patriarcado en la naturaleza, proponiendo una alianza entre el feminismo y la ecología. 
La autora se propone, describir el contexto político, económico y social en el que se sitúan las principales movilizaciones feministas en diferentes territorios, así como las reacciones que estas demandas reciben.
"Lo personal es político" fue el grito de independencia de feministas en los años 60´s y está hoy tan vigente como entonces, porque, a pesar de los avances que han logrado las mujeres, en particular las feministas más y menos radicales; de las conquistas legislativas, del reconocimiento de sus derechos como derechos humanos, de los avances en educación y de su ascendente participación social y política, la cultura patriarcal no cede ni en el ámbito doméstico-familiar-privado, ni tampoco en el simbólico-cultural-económico-político.

Las promesas de paz para las mujeres

No habrá paz sin las mujeres”. Ese fue el grito de miles de ellas, durante la negociación del Acuerdo de Paz entre el gobierno colombiano y las Farc-EP. Sin embargo, todavía están esperando que sus voces se tengan en cuenta en la entrada al posconflicto.

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Memoria soy yo

El propósito de este documento es sistematizar la experiencia del proceso de “Reconstrucción de memoria histórica de las mujeres”, impulsado y realizado por la Casa de la Mujer en alianza con organizaciones de mujeres en los municipios de Puerto Caicedo, La Hormiga, Cartagena, Magangué, Medellín, Marinilla, Quibdó, Inzá, Popayán, San Gil, Ríosucio y Buenaventura, entre los años 2008-20112.

Entrelazando feminismos

Esre proyecto se cristalizó en un proceso de formación dirigido a mujeres jóvenes de Bogotá, Chía, Ibagué, Mosquera, Soacha y Tunja. Fue una invitación para repensar los idearios comunes desde nuestras experiencias de mujeres y visiones de mundo, del pasado, del presente y del porvenir en un país que desea dar el salto de la guerra a la paz.

Narrar para vivir: la estrategia de resistencia de las mujeres en los Montes de María

En el año 2000, más de 850 sobrevivientes del conflicto armado se organizaron para hacer frente a los actores armados a través de la palabra. Desde entonces, confluyen en diferentes espacios de encuentro que les han permitido incidir en la transformación de su territorio.

En Boyacá sí hay conflictos y las mujeres los están enfrentando

El departamento de Boyacá, aunque no ha sido atravesado por el conflicto armado en sus máximas dimensiones, sí ha sido territorio de conflictos ambientales. Ante esto la población boyacense, especialmente las mujeres han consolidado el Movimiento de Mujeres Defensoras del Territorio y la Naturaleza, para hacerle frente a las problemáticas minero-energéticas del departamento.

Trascender la diferencia colonial. Otras miradas sobre extractivismo

El extractivismo no es solo económico, éste carácter se entrecruza con otras dimensiones asociadas al saber y al ser. En esta columna, a todas luces limitada, recorreré algunas de estas cuestiones para conectarlas con algo más amplio: la diferencia colonial. Esta ha construido diferencias culturales que son determinantes en la relación que establecen feministas y mujeres defensoras de la tierra y el territorio. Me interesa iluminar lo indicado, para aportar a la coalición contrahegemónica de estas resistencias, relevantes, para la superación de la violencia voraz de la globalidad colonial extractivista dominante. De ahí su importancia.

Caso Marta Álvarez

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