Vereda Cuetial, Cumbal, Nariño.
Delia tiene un temperamento muy fuerte. Desde niña ha sido así. Es una mujer indígena que ha sabido sortear las vicisitudes de la vida o los colores del arcoíris por los que nos toca transitar. Su pasión y vocación por el trabajo comunitario dentro de su resguardo la han llevado a conocer personas excepcionales, a tejer y crear redes de unidad y acompañamiento, convertirse en el refugio y ejemplo de otras mujeres que también vienen caminando el territorio. Espera que el gran corazón que posee pueda ser escuchado, que las luchas también se den desde el amor y la ternura del alma, y que permitan construir una sociedad desde nuestro sentir-pensar femenino, desde nuestra espiritualidad, desde el criar y dar vida