"Somos semilla que ha nacido y ha dado frutos en cada uno de los rincones más profundos del país".

"Somos semilla que ha nacido y ha dado frutos en cada uno de los rincones más profundos del país".

Discurso

La activista y ganadora del premio de mujeres Anne Klein 2018, Mayerlis Angarita habla en su discurso del papel de las mujeres en el proceso de paz colombiano.

Creator: HBS. Creative Commons License LogoEsta imagen está bajo la licencia de Creative Commons License.

Buenas noches a todas y todos los presentes, quiero dar las gracias a Dios, a la fundación Heinrich Böll, a Barbara y a todas a aquellas personas que han hecho posible que hoy estemos aquí compartiendo nuestra experiencia como una emancipación de las mujeres sobrevivientes de la violencia por conflicto armado en Colombia.

Lo que acaban de ver, es una muestra del coraje y valentía que tenemos las 840 mujeres que integramos a Narrar Para Vivir y sus 13 facilitadoras, aquellas que decidimos juntas comenzar a narrar hace 18 años en medio de las balas, las masacres, la tortura, la desaparición forzada, la violencia sexual, el miedo, el odio y la desesperanza. En medio de ese espiral de barbarie nace una luz desde la resistencia femenina y la fuerza de la palabra como única herramienta para combatir las agresiones de los grupos armados, los duelos postergados, la pérdida del sentido de la vida y lograr salir de la condición victimizaste en que nos dejaron los violentos, es así como comenzamos a narrar para poder seguir viviendo, en medio de las trochas destapadas, del barro en los patios de la casas y  una olla comunitaria, comenzamos a exigir verdad, justicia y reparación integral a través de la palabra.

Hoy contamos con nuestra propia metodología para el acompañamiento psicosocial a mujeres, una escuela itinerante que brinda conocimiento a 2.000 sobrevivientes de manera permanente en los 15 municipios de los Montes de María, hemos impulsado el empoderamiento económico creando una empresa de confecciones que genera ingreso a  140 mujeres, además contamos con una finca propia donde trabajan 40 mujeres en ganadería, pero lo más importante es que hemos logrado transformar a nuestro entorno social y el de nuestras comunidades, porque nuestra voz se ha escuchado tan fuerte que logramos llegar a la política pública departamental, nacional y a espacios donde se toman las decisiones que tiene que ver con nuestra realidad local.

Es importante resaltar el gran papel que tuvo el movimiento de mujeres en el proceso de paz y como Narrar Para Vivir logra llevar su voz a La Habana en la sub comisión de género. Somos políticamente pensantes y nos estamos formando para llegar al poder. Llegamos a ser parte de la primera alta instancia de género, única en el mundo en un acuerdo de paz. Somos sujeto de reparación colectiva, incidimos en el gobierno en la creación de medidas de protección con enfoque de género.

Hemos salvado vidas de mujeres que tenían todo perdido, denunciado a los victimarios, acompañado a cientos de campesinos para acceder a la tierra, estas acciones nos han traído 42 agresiones que van desde atentados, quema de viviendas y amenazas, pero esto no nos ha parado, además contamos con la voluntad del gobierno colombiano, voluntad que tiene que materializarse en garantías y presupuestos concretos para las mujeres.

Nosotras no pedimos ser llamadas a la guerra, no escogimos a nuestros victimarios, no pedimos ser las dolientes vivas de la tragedia humanitaria que se apoderó de nuestro país, ni vivir los horrores a los que fuimos sometidas, pero hoy alzamos nuestra voz para decir que queremos estar en la reconstrucción del tejido social de nuestro país que estamos llamadas a construir la paz por que las mujeres somos dadoras de vida, capaces de despojarnos de nuestro dolor, aquellas que fuimos tomadas como botín de guerra, somos hoy las que le apostamos a la paz duradera y  sostenible, no podemos perder esta oportunidad única de implementar los acuerdos. Por ello este premio es tan importante para nosotras, porque nos da la fuerza y visibilidad que necesitábamos.

No nos podrá quitar la alegría, las ganas de soñar, porque pensaron enterrarnos, no sabiendo que somos semilla, semilla buena que ha nacido y ha dado frutos en cada uno de los rincones más profundos del país.

Gracias.

 

Contenidos relacionados

  • Premio de Mujeres Anne Klein 2018

    Comunicado de Prensa

    Mayerlis Angarita Robles y Jineth Bedoya Lima han ganado el Premio de Mujeres Anne Klein 2018 por sus años de dedicación en pro de los derechos de las mujeres y de la solución pacífica de conflictos en Colombia. Con Jineth Bedoya y Mayerlis Angarita, el jurado rinde homenaje a dos mujeres que, de manera independiente una de otra, trabajan por los derechos de las mujeres y las niñas en conflictos armados, contra el uso de la violencia sexual estructural contra las mujeres; y a favor de la paz y de una reconstrucción sanadora del pasado en Colombia. Ambas están comprometidas en los ámbitos nacional, regional e internacional con los derechos y la participación de las mujeres de su país, y por lo tanto representativas de todas las mujeres en el mundo entero. 

  • "Fuimos nosotras!"

    Mayerlis Angarita Robles, líder de víctimas de los Montes de María –territorio del Caribe colombiano conformado por 15 municipios de los departamentos Bolívar y Sucre–, es una de las fundadoras y la actual directora de Narrar para vivir, un colectivo de mujeres víctimas de la guerra. Nació y ha vivido buena parte de su vida en San Juan Nepomuceno –pueblo de poco más de treinta mil habitantes ubicado a una hora y media al suroriente de Cartagena de Indias–, de donde ha tenido que salir varias veces por amenazas contra su vida.

    By Víctor Castillo
  • La guerrera de las mariposas

    En el cuerpo de la colombiana Jineth Bedoya Lima está escrita parte de la historia oscura de su país. Ella carga con las cicatrices que le dejaron 10 horas de secuestro, tortura y violencia sexual, ejecutadas por tres hombres de un grupo paramilitar que también intentó llegar al poder a sangre, ‘parapolítica’ y fuego. Y aún hay vestigios de tristeza en sus ojos, por la barbarie que sufrió ese 25 de mayo de hace 17 años; la misma a la que son sometidas niñas y mujeres colombianas, por parte de bandas criminales, organizaciones guerrilleras, agentes del Estado o familiares.

    By Martha Soto

0 Comentarios

Agregar nuevo comentario

Agregar nuevo comentario